30 de junio de 2008
El incidente


Me deja un cuerpo raro la última obra de M. Night Shyamalan. El autor de El sexto sentido y El protegido –para quien esto escribe, su mejor filme de largo– profundiza en dos líneas de las que ya avisaban El bosque y La joven del agua: una, la de la fábula política y moral; y, otra, la del esquematismo argumental, por no decir la anorexia narrativa. A ver si logro explicarme: parece que las últimas creaciones de Shyamalan valen más por su riesgo e intención que por sus modales fílmicos, rebajados a una esencia tan mínima que a veces rozan lo paródico.

El arranque de El incidente no puede ser más impactante. De pronto, en mitad del Central Park neoyorquino, la gente empieza a suicidarse. Enseguida se desata la psicosis estadounidense sobre un ataque terrorista, aunque esta vez los sucesos respondan a una venganza que la madre naturaleza se toma contra la especie que la está agrediendo sin piedad. La propagación del mal suicida obliga al trío protagonista –un matrimonio en crisis y una niña– a un éxodo en el que se van encontrando con gente bastante extraña que no hace más que aumentar su confusión.

Una confusión que, por cierto, se le contagia pronto al espectador. Casi todo resulta desconcertante en el relato, sobre todo la construcción de unos personajes impertérritos que se comportan de una forma poco humana y que, además, sueltan unas perlas verbales que a mí me resultan grotescas. Los diálogos, artificiosos y rimbombantes, desactivan buena parte de la verosimilitud de El incidente, si bien no parece que eso le importe demasiado a su autor.

De hecho Shyamalan subraya un aroma a serie B en su película que también le otorga cierto encanto. La atmósfera casi freak y la excentricidad de algunos pasajes se llevan a la pantalla con un sentido visual que seduce la mirada porque el realizador sabe muy bien qué hacer con la cámara. Por eso estoy dispuesto a atenuar mi juicio y a pasar por alto la ingenua y pesada apología del amor redentor del desenlace y otros grosores de un filme que conviene no tomarse demasiado en serio.


Michi Huerta
Periodista

michihuerta.com