Valladolid, lunes 16 de febrero de 2004
:: Inicio >> Patio de columnas >> Absolut Frosties
Absolut Frosties Vol. III
Emilio J.B.

- RAY EN MANHATTAN: Se llama Ray Loriga y es perfecto. Aún no tiene 40 años y su mirada sabe de los rascacielos erigidos en la mente, paisaje interior inverosímil, literatura inversa. Es arrogante en su percepción de la realidad y escribe de manera sincopada sobre el tiempo que vendrá para clavarnos sus agujas azules. Acaba de regresar de Nueva York y presenta "El hombre que inventó Manhattan", otro prodigio incomprensible. Paul Auster rodó "Lulu on the bridge" y Loriga "La pistola de mi hermano". Ambas películas gozan de una belleza excéntrica, palabra filmada y perturbadora. Su mujer se llama Christina Rosenvinge, otrora fenómeno de las radiofórmulas, que arrastra ahora su languidez de canciones mínimas por las grutas más alternativas de la Gran Manzana. Se licuaba en llamas el World Trade Center mientras ella destejía los hilos de su disco "Frozen pool". Su amigo se llama Julio Médem y confiesa que si Otto corre detrás de Ana y lanza aviones de papel por una pequeña ventana con una estremecedora pregunta de amor nunca desvelada en sus alas, es "por una idea de Ray". Era el inicio de "Los amantes del Círculo Polar". Dicen que su mejor novela es "Tokio ya no nos quiere". Tengo una edición de bolsillo cuya portada es una noria vertiginosa girando para siempre bajo una tipografía que es fiesta de fucsias y amarillos. Trata de habitaciones desoladas, acariciadas tan sólo por la helada luz de una pantalla. Sobre inmensas metrópolis donde es necesario devorar la témpera fría de neón de sus calles. Arizona, Extremo Oriente, y una droga capaz de borrar los recuerdos. El protagonista descorre las cortinas de su habitación para mirar las naves que despegan: "Me pasé el día sintiendo los aeropuertos", susurraría el último disco de Los Piratas. Manhattan es la ciudad que contiene el universo, y Ray Loriga ilumina superficies opacas de la existencia donde dominan las bajas temperaturas."Desde que los periódicos dicen que el mundo se acaba, siento que las canciones son más cortas y los días más largos. He pasado por tu casa pero me han dicho que no estabas, me han dicho que estabas en otra parte, en Tokio". Cómo sustraerse a un comienzo así.

- MARLBORO LIGHT: De entre los pequeños recuadros fatales que rematan con su oscuridad las cajetillas de cigarrillos, ninguno impresiona tanto como el siguiente: "Fumar acorta la vida". Debe de ser cierto: diminutos abismos de petróleo se alojarán entre las esponjosas y níveas profundidades del alma. Respirar para morir. Y sin embargo, aquí el que firma fuma Marlboro Light porque en 1998 leyó en el dominical de "El País" que Alejandro Sanz deslizaba por entre sus dedos un cigarrillo de esta marca en los descansos de sus conciertos. Así de absurdo, ya. Sólo fui capaz de apreciar su música en mi más dura adolescencia, así que no se trata de un psicotrópico fenómeno fan. Simplemente observé que también me fascina ese pequeño envase dorado, duro y desgastado, que contiene veinte balas blancas de ceniza tan incandescente como el tiempo. El tabaco es una desidia hedonista del aire. "Fumar es un acto que te distrae y que te resta conciencia sobre ti mismo", dice el premio Nobel de Literatura Seamus Heaney. Más que eso. Compartir un cigarrillo a medias en la despedida es una razón fundamental para seguir viviendo. Confirma la partitura del deseo. Hay cajetillas de Marlboro Light con fotos nocturnas de un desierto que no existe. Un paraíso desdibujado en una trama de niebla.

- BOLCHEVIQUES: Hay links imprevisibles para Mr.Google. De "La flaqueza del bolchevique" de Lorenzo Silva, brutal biografía del fracaso, se descubren las piezas más arrebatadoras de Schubert, y una brevísima novela sumamente triste de Dostoievski: "Las noches blancas". Rosana, la jovencísima María Valverde premiada con un Goya, pasea plateada y etérea de sol por el estanque del Retiro proyectando una luz que no declina ni en la aurora de la tarde. Nástenka se deja llevar tras el crepúsculo por el dédalo de calles empedradas de un San Petersburgo dilatado de recuerdos. Porque existen los paralelismos más letales uno sale a seguir los pasos de las letras sobre el papel, para provocar un encuentro que también dinamite la propia existencia.

Sigue buscando.

absolut_frosties@hotmail.com
Columnas anteriores
... haz click aquí
Currículum Vitae... haz click aquí