| Los aniversarios, las efemérides, los cumpleaños,
sólo tienen dos cosas ciertas: que nos hacemos mayores y
que nos empecinamos en seguir adelante con aquello en lo que creemos.
Los 5 años de sincolumna y las 200 columnas así lo
demuestran. El tiempo pasa cada vez más rápido y,
no sé si por suerte o por desgracia, nuestra idea original
se mantiene como el primer día: inamovible, virginal, íntegra
y gratuita.
Recuerdo perfectamente cómo nació la criatura. A mí
acababan de agradecerme mis colaboraciones en el periódico
provincial donde venía dando rienda suelta a mi falta de
tacto político. Una columna aireando las vergüenzas
del alcalde y otra ventilando las ídem del nuevo obispo fueron
el detonante para que me quedara sin una columna que llevarme al
coleto. En esa época, corría el 2003, Jorge
Oliva acababa de verse obligado a cerrar su web sobre Enrique
Bunbury porque, al parecer, al manager del héroe
no le gustaba que tuviese más alcance mediático que
la oficial. Total, que decidimos poner en marcha algo juntos. Con
sus conocimientos de la cosa digital y mis ganas de seguir columneando
buscamos dos cómplices que enriquecieran la idea.
Víctor desde Valladolid y Héctor
desde Burgos se entusiasmaron con la página.
El tiempo ha ido pasando y Héctor, debido a su carga de trabajo
en el nuevo periódico que le da de comer, se vio obligado
a dejarnos. Víctor también cambió de trabajo
(luego volvió de nuevo al anterior) y decidió meterse
de cabeza en sincolumna convirtiéndose en el alma mater de
la página. Cada semana actualiza, idea, anima, mantiene viva
la llama de un sitio único, especializado, fresco y con raíces
en el género periodístico del columnismo, ése
que cabalga entre la literatura y la información marcando
pautas, abriendo caminos y dejando huellas de metáforas en
la playa de las ideas.
En septiembre volveremos con sincolumna 6.0. Gracias por leernos,
gracias por animarnos. Gracias por creer en nosotros como nosotros
creemos en este género sin publicidad, con independencia
y, por ende, apenas conocido.
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