30 de junio de 2008
5 años, 200 columnas

Los aniversarios, las efemérides, los cumpleaños, sólo tienen dos cosas ciertas: que nos hacemos mayores y que nos empecinamos en seguir adelante con aquello en lo que creemos.

Los 5 años de sincolumna y las 200 columnas así lo demuestran. El tiempo pasa cada vez más rápido y, no sé si por suerte o por desgracia, nuestra idea original se mantiene como el primer día: inamovible, virginal, íntegra y gratuita.

Recuerdo perfectamente cómo nació la criatura. A mí acababan de agradecerme mis colaboraciones en el periódico provincial donde venía dando rienda suelta a mi falta de tacto político. Una columna aireando las vergüenzas del alcalde y otra ventilando las ídem del nuevo obispo fueron el detonante para que me quedara sin una columna que llevarme al coleto. En esa época, corría el 2003, Jorge Oliva acababa de verse obligado a cerrar su web sobre Enrique Bunbury porque, al parecer, al manager del héroe no le gustaba que tuviese más alcance mediático que la oficial. Total, que decidimos poner en marcha algo juntos. Con sus conocimientos de la cosa digital y mis ganas de seguir columneando buscamos dos cómplices que enriquecieran la idea. Víctor desde Valladolid y Héctor desde Burgos se entusiasmaron con la página.

El tiempo ha ido pasando y Héctor, debido a su carga de trabajo en el nuevo periódico que le da de comer, se vio obligado a dejarnos. Víctor también cambió de trabajo (luego volvió de nuevo al anterior) y decidió meterse de cabeza en sincolumna convirtiéndose en el alma mater de la página. Cada semana actualiza, idea, anima, mantiene viva la llama de un sitio único, especializado, fresco y con raíces en el género periodístico del columnismo, ése que cabalga entre la literatura y la información marcando pautas, abriendo caminos y dejando huellas de metáforas en la playa de las ideas.

En septiembre volveremos con sincolumna 6.0. Gracias por leernos, gracias por animarnos. Gracias por creer en nosotros como nosotros creemos en este género sin publicidad, con independencia y, por ende, apenas conocido.


Santi Riesco
Periodista

Blog:
Haciendo
el indio