Las mejores canciones
nacionales de 2008 según AER
Bailarines del mundo, además de las pertinentes y recurrentes
disculpas por mi prolongada ausencia, os doy la bienvenida a lo
que vamos a llamar 'la lista de las mejores canciones nacionales
de 2008' según este reducido rincón ciberespacial.
La cosa es como sigue: esta lista está dedicada por supuesto
a J.B., que ya la semana pasada demostraba en su selección
por qué debería ocupar él el trono del pseudo
melómano en sincolumna (grandes tus listas, como siempre),
y muy especialmente va dedicada a quien ha hecho posible que yo
diseñe hoy la mía. Por empeño, por dedicación
y por mantenerme siempre alerta. Por dedicarle minutos, horas
y días enteros a la felicidad de escuchar canciones enormes
como éstas doce que vienen a continuación y otras
300 que están en camino. La semana que viene repasaremos
todo lo extranjero pero durante esta semana os recomiendo que
hagáis todo lo posible por bailar al ritmo de algo que
ya ha convertido el 2008 en algo absolutamente memorable. El que
tenga oídos que baile...
12. “Reconstrucción (el mejor momento)”,
de Deluxe
Justo ahora, que al parecer se desvanece la carrera de Xoel López
en busca de la motivación para fabricar canciones pop perfectas,
empieza la historia de una lista con doce canciones capaces de
cambiar el rumbo de la historia. Reconstruirse es el gesto más
valiente, para Xoel y para quien no es Xoel. “Reconstrucción”
sirve de puerta de entrada a un disco magnífico y a esta
lista de canciones. Ésta podría rodear un año
entero, de enero a diciembre. Lo reúne todo en tres minutos
y medio: la tristeza, el miedo, el victimismo, la esperanza, el
fracaso, el éxito, la derrota y al fin la victoria a corto,
medio y quizás largo plazo. Extraída del álbum
'Reconstrucción'.
11. “Tegamar”, de Deneuve
Es cierto, las canciones nacionales de este año (muchas
extranjeras también) vienen cargadas de un optimismo provocador.
En tiempo de incertidumbre se apela al sentido del humor o al
genio maltrecho para construir melodías e historias épicas
capaces de echarte a la calle para cualquier cosa que, a priori,
pueda parecer banal. Deneuve son expertos en eso. Ésta
es otra canción emocionante que a mí me sigue diciendo
verdades como puños. Si la reconstrucción es el
gesto más valiente, soñar con Tegamar es una bofetada
de felicidad que puede hacerte consciente de que las cosas buenas
no sólo pueden pasar, sino que además... pasan.
Extraída del álbum 'El codazo de Tassotti'.
10. “Luciérnagas y Mariposas”, de Lori
Meyers
Pero también las verdades se disfrazan a veces de personajes
irreconocibles. Por eso pasa que un día descubres una canción
que te gusta, pero que te gusta de una manera especial, y sólo
meses después descubres el por qué. Porque no basta
con que el vestido esté hecho a tu medida, hace falta que
alguien te diga lo bien que te sienta. Las luciérnagas
y las mariposas de Lori Meyers son probablemente la mejor canción
de pop melódico que ha parido este país desde que
Los Brincos grabaron “Nadie te quiere ya” en el 68,
ahí es nada. Extraída del álbum 'Cronolánea'.
9. “El Círculo Polar”, de Cooper
Y justo cuando descubres que Cooper puede convertir el “Getting
over delusion” de Andy Bopp en una de sus mejores canciones
así como sin despeinarse, puedes caer en la tentación
de pensar que todo es posible. Ahora las canciones de Cooper no
sólo te pueden transportar a universos de felicidad indescriptible
(el país de los sueños), también sirven para
darte cuenta de que nunca viene mal tener a alguien con quien
viajar (¿quieres venir?), alguien que te descubra quiénes
son Myracle Brah y que te explique por qué sales de las
estaciones de metro más remotas tarareando fuerte eso de
que esta vez nada puede salir mal... Sin esos pequeños
pero imprescindibles detalles me siento desnudo. Gracias por Myracle
Brah, cómo no... Extraída del single 'Lemon Pop'.
8. Pleasant Dreams – El último verano que
pasamos juntos
Y luego está lo de Pleasant Dreams. Tomad aliento porque
más de uno pagaría por hacer un disco de debut como
'Podría ser hoy'. Escuchando “Plan de vuelo”,
“Camino de vuelta”, “Nunca me has gustado”
o “Aunque no sirva de nada”, uno piensa que el soft
pop se inventó para que alguien escribiese canciones así.
Delicado, pero robusto; feliz, pero malhumorado; esperanzador,
pero realista. En “El último verano que pasamos juntos”
explican algunas de las cosas que pueden convertir un verano en
una fiesta y, al mismo tiempo, en un mal trago. Lo curioso es
que a veces los veranos no se terminan nunca..., a esos periodos
estivales se les conoce popularmente como Endeless summer. Los
veranos no están hechos para mí/Demasiado tiempo
libre para pasarlo sin ti... ni los veranos, ni los otoños,
ni los inviernos, me temo, y seguro que Brian Wilson hubiese firmado
ese verso. Extraída del álbum 'Podría ser
hoy'.
7. “Nombres y teléfonos”, de Francisco
Nixon
Yo de mayor quiero ser Francisco Nixon. Fran tiene un don que
le permite convertir en algo cotidiano esta manía nuestra
de escuchar y componer canciones. Sé de más de uno
que se tira de los pelos cada vez que escucha minuto y medio de
una canción compuesta por Fran, por algo será. La
nada pretendida madurez del storyteller gijonés está
a punto de dejar boquiabiertos, de nuevo, a aquellos que creen
que nunca se deben admitir derrotas en las canciones. Y quien
dice derrotas, dice también declaraciones de amor o confesiones
sonrojantes. Porque todas las cosas deberían ser tan fáciles
de admitir como una canción de Francisco Nixon. Del hemisferio
occidental sólo me importas tú/De la nube de conceptos,
tan sólo tú... Fragmento extraído del MySpace
de Francisco Nixon: http://www.myspace.com/frannixon. (Nuevo disco
en la calle en el primer trimestre de 2009).
6. “Ella es la primera”, de Tachenko
Fran y Tachenko recordarán siempre que en 2008 le dijeron
adiós a Sergio Algora. Su inesperada muerte es la noticia
musical más triste del año y supone dejar huérfana
de un estilo inconfundible a toda una generación de artistas
y público que ahora deberán seguir solos el camino
de la excelencia pop. Y no es justo porque Tachenko entregaron
durante los primeros meses de 2008 una genial colección
de canciones envasadas bajo el nombre de 'Esta vida pide otra'
y eso debería ser motivo de sobra para reírle las
gracias al destino. Por supuesto, “Ella es la primera”
es la más arriesgada del lote y por eso también
es la más emocionante y críptica. Yo, que he bajado
y he subido sólo por estar contigo, que he decidido dejar
mi suerte en tu corazón..., sé por qué lo
digo. Extraída del álbum 'Esta vida pide otra'.
5. “Eclipse”, de Christina
Rosenvinge
Y tras la tempestad llega la calma, o eso debió pensar
la Rosenvinge cuando escribió “Eclipse”. La
chica introvertida y rockera ha resucitado en Madrid tras morir
en Nueva York. Ha rematado un disco intenso como lo son todas
las cosas en las que pones el alma. Es de suponer que las cosas
son así: ni tengas, ni entretengas, sólo aprovecha
cada minuto que tengas para entregar el alma por una buena causa.
Así es como se saborean las historias perfectas que parecen
irreales. Y no olvides que el amor es la mejor de las causas.
“Eclipse”, es, junto a “La distancia adecuada”
y “Tu boca”, una cumbre creativa de sinceridad sin
complejos. Donde tu estás, donde yo estoy/no pido más
de lo que hoy/no quiero hablar ni comprender,/sólo esperar
que dure el eclipse. Y de momento dura. Extraída el álbum
'Tu labio superior'.
4. “Desde que estás aquí”,
de Montevideo
El repaso tecnopopero que Montevideo le han dado a su nuevo disco
hace que se balanceen entre la elegancia sofisticada del pop elaborado
y lo hortera de una producción quizás excesiva.
Pero cuando pasan estas cosas sólo hay que afinar y echar
mano de referencias ineludibles y evidentes que le ponen a cada
uno en su lugar. Montevideo le deben la existencia de 'Cuando
miramos al sur' a las canciones de Carlos Berlanga, de Family,
Fine y Mirafiori, recogen el guante lanzado por los Souvenir y
reconstruyen sus fábulas prodigiosas sobre capas de sintetizadores
domesticados para la ocasión. Otra canción optimista
para la colección anual. Otra de esas que dice mucho más
de lo que parece. Existen letras y acordes por los que merece
la pena comprarse un iPod o aprovecharse del de los demás,
y éste es un ejemplo. Sin ti los días no serían
así para mí. Se puede decir más alto pero
no más claro, creo. Extraída de su álbum
'Cuando miramos al sur'.
3. “Los papeles”, de Mate
Coge todos aquellos gestos cotidianos que te parezcan extrañamente
hermosos, recítalos con voz calmada, rasguea la guitarra
como si fuese un ukelele, contrata a un violinista, contrata también
a alguien que sepa tocar una tuba, mézclalo todo y agítalo
con energía. Y ahora a ver si a ti te sale tan redondo
como a Alberto Matesanz. Otro tocado por la mano de la bendita
inspiración, capaz de convertir las sensaciones en melodías
y la felicidad en un ritmo estúpidamente contagioso. Esta
canción sirve para que muevas la cabeza de un lado a otro
sin saber muy bien el por qué. Será que la felicidad
también tiene banda sonora y que por ella perderías
los papeles. Extraída del álbum 'Ventajas de ser
optimista'.
2. “Sueño y milagro”, de Les Philippes
Un baile movido pero sereno. En eso consiste a veces ser valiente.
En eso consiste desnudarse en una canción. El pop exquisito
de Les Philippes gana enteros cada vez que deciden gritar lo que
significa para el ciudadano medio eso de estar enamorado. En resumen
se trata de nubes permanentes de confeti sobre las cabezas, de
campanas, tambores y fuegos de artificio que retumban en los oídos,
de una felicidad nada molesta cuando lleva el nombre adecuado,
de suspiros de emocionada perplejidad, se trata de darle forma
a lo que venga y de tener ganas y más ganas del otro...
cada vez mejor. Si a alguien le regalan una canción así
sólo pueden pasar dos cosas, que huya del escenario principal
o que decida de una vez por todas que las cosas que nos pasan
nos pasan de verdad. Si no es naif será que es amor. Extraída
del álbum 'Odisea Ultramarina'.
1. “Nunca estás a la altura”, de Klaus
& Kinski
A estas alturas todo el mundo se pregunta a qué suenan
exactamente Klaus & Kinski. Pues bien, esto es como si a Family
se los hubiese tragado Kevin Shields o como si a La Buena Vida
los estuviese produciendo Jim Reid. El caso es que Klaus &
Kinski han entregado el mejor disco y la mejor canción
del año a fuerza de anteponer la originalidad y el eclecticismo
sobre cualquier otro recurso estilístico. 'Tu hoguera está
ardiendo' tiene algunos de los mejores pasajes que ha dado el
pop cantado en castellano desde hace ni se sabe. Atesoran un descaro
infinito que les hace rimar en “El Cristo del Perdón”
de forma voluntaria con formación literaria mientras dejan
suspendido en el aire ese ria ria ria ria hipnótico. Revelan
un atrevimiento fugaz cuando se atreven a componer un bolero mágico
y tétrico en “Mengele y el amor”, y se ríen
de tabúes temerarios como el suicidio, las clases sociales,
los celos patológicos y la soledad con el fin de dibujar
un universo propio y extremadamente atractivo. Pero sobre todo,
y es el caso de “Nunca estás a la altura”,
diseñan unos relatos tan especiales que pueden hacerte
perder la cabeza mientras los descifras. En realidad Klaus &
Kinski no son más que el futuro, casi nada. Son el futuro,
venga éste como venga. Y de eso es de lo que habla una
canción así de espectacular. Seguro que al resto
del universo le suena a algo distinto o incluso a todo lo contrario,
a mí me parece que cada día que pasa todo da una
vuelta más, un giro más, cada día que pasa
es un punto de inflexión y está más lejos
el final. Me suena a la reflexión pausada que exigen las
cosas que quedan por barrer y me parece que advierte de los peligros
de querer anticipar el futuro, de lo simpático y molesto
que puede resultar un teléfono cuando acecha la pasión,
de los meses que pasan, de las canciones, de lo peligroso y excitante
que resulta depositar la esperanza en lo desconocido y aceptar
la verdad aunque ésta sea deliciosa. Tan sólo hay
que mirar debajo de la mesa a ver si hay migas de pan. Cada día
más que pasa tienes más y más razón...
y esta vez te lo digo yo. Extraída del álbum 'Tu
hoguera está ardiendo'.
2007 – “Si estaba loco por ti”, de Los Planetas
2006 – “Tu perrito librepensador”, de Single
2005 – “Ocho y Medio”, de Nacho Vegas
2004 – “No Ardieras”, de Los Planetas
2003 – “Prefiero Bailar”, de La Casa Azul